Marjorie Grice-Hutchinson

La Casa Gerald Brenan organiza una mesa redonda, con Carlos Rodríguez Braun, Enrique Girón, Andrés Arenas y Berta González de Vega que servirá para recordar las facetas de esta peculiar economista que vivió en un cortijo en Churriana.

El próximo viernes 28 de abril, a las 18.30 horas, la Casa Gerald Brenan albergará un acto para recordar la figura de Marjorie Grice-Hutchinson, una mujer muy vinculada a la historia de Málaga y concretamente de Churriana. Su vinculación se extendió también a la vida y la obra de Gerald Brenan y fue autora del libro “Málaga Farm”, un retrato de la Málaga que ella vivió. Esta obra ha sido recientemente reeditada en español.

Para este recuerdo a la figura de Grice-Hutchison la Casa Brenan ha organizado una mesa redonda en la que participarán el escritor y economista Carlos Rodríguez Braun; los traductores de “Un cortijo en Málaga”, Enrique Girón y Andrés Arenas –todos ellos conocieron en vida a Marjorie-; y como moderadora la periodista y estudiosa de la vida y obra de Grice-Hutchinson, Berta González de Vega. Esta mesa redonda servirá para recordar las facetas de esta peculiar economista que vivió en un cortijo en Churriana.

 

MARJORIE GRICE-HUTCHINSON

Marjorie Grice-Hutchinson fue una expatriada en Churriana. Hija del “inglés del cruce”, estaba muy al tanto de las carencias educativas y sanitarias de la población, siendo una de sus grandes preocupaciones. Era dueña de un cortijo en el campo y caminante en las sierras de la costa malagueña junto a Gamel Woosley, mujer de Gerald Brenan. También fue conservadora de la memoria del Cementerio Inglés de Málaga, donde ahora están enterrados los tres. Fue aficionada al tenis y al esquí cuando las mujeres deportistas eran algo exótico en España.
Marjorie Grice Hutchinson también fue una joven estudiante en Londres en los años 30 y allí, discípula de Hayek, tuvo la oportunidad de conocer a la Escuela de Salamanca y su pensamiento económico, olvidados durante siglos en parte por la leyenda negra sobre España, según la tesis del reciente libro “Imperiofobia” de Elvira Roca Barea. Grice-Hutchinson se propuso volver a colocarlos en el lugar que le correspondía en la Historia de la Economía.

En su cortijo Santa Isabel montó una pequeña escuela para enseñar a leer a los niños. Mientras, su padre no escatimó en gastos para medicinas para la gente de Churriana y, durante la Guerra Civil, ambos ayudaron a españoles a llegar hasta Gibraltar a bordo del yate familiar, el Honey Bee.

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