Otro año más los vecinos de Guadalmar tienen que aguantar a los mosquitos. La causa son las charcas que se acumulan en la desembocadura del río Guadalhorce, en estas los mosquitos se reproducen y las larvas se desarrollan.

MosquitosLa zona es fumigada, pero como los vecinos cuentas, el efecto solo dura un mes y tienen que volver a llamar para fumigar nuevamente. La solución es secar las charcas para evitar la reproducción de estos insoportables insectos.

Varios de los vecinos ha tenido que llevar a sus hijos de urgencia a que le curasen las picaduras ya que sufren inchazones bastantes considerables en las extremidades.

Los negocios de la zona también se quejan y más aún cuando se acerca el buen tiempo y donde se juegan gran parte de su economía.

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